viernes, agosto 18, 2006

--------------------------OJOS--------------------------

Tengo ojos de gata, son del color del mar,
tan profundos como el océano nunca dejan de observar.

A veces los tengo cerrados, pero es para pensar,
nunca descansan mis pupilas,
hay mucho que mirar.

Brillan todo el tiempo, tanto para reír como para llorar
A veces les llevo al cielo, para que el sol les pueda calentar

Son dulces a ratos, despiadados en ocasiones,
implacables casi siempre y sinceros a rabiar
Si en tí poso mi mirada, enseguida lo podrás comprobar.

Tengo ojos de gata, llevo en mí la inmensidad
.
ShineSock

jueves, agosto 17, 2006

F A N T A S M A

Siempre tuya...
Las llanuras heladas arrasadas de blanco, hablan con el viento cuajado de alfileres que en la inmensidad del hielo sin remedio se clavan, eso es un fantasma.

Las montañas de arena ardiente, que despiden un fuego invisible desde sus suaves entrañas matando el frágil hálito de vida arrastrada en la eternidad del desierto , cuentan que eso es un fantasma.

Las rejas que cortan tu mirada encerrada y el sonido incesante de una lluvia que nunca acaba eso es un fantasma

El pálpito asustado de un corazón ermitaño que se nutre de la ansiedad solitaria en una noche infinita de puños cerrados y es desprovista de toda calma, ten por seguro que eso es un fantasma.

Ese nudo apretado que ahoga tus entrañas, que secuestra el aire, que te deja sin fuerza, que te quita las ganas… eso sin duda, es un fantasma

Las lágrimas calientes que resbalan por tu cara, surcando la ola de tus labios malva, desembocando como un torrente en el precipicio de tu barbilla blanca, eso es un fantasma

Una cadena arrastrada, un gemido del pasado, un corazón parado, unos labios con hilo negro sellados todo eso es un fantasma

Pero tú, mi querido ser invisible eres un granuja que alegra mi alma y eso, aunque no lo creas, puede ser mucho peor que ser un fantasma.
ShineSock

miércoles, agosto 09, 2006

A D I O S



Qué triste sería tener amnesia y no recordar tus besos de dulce pasión, qué triste sería abrir los ojos y tener frío el corazón. Engarzar los brillantes de mi memoria en un collar eterno sería lo mejor, pero no soy dueña del destino y me someto a la voluntad de un Dios desconocido. Los palacios del olvido recorro con mi cuerpo desnudo, vacío del calor líquido de tu amor invadido. Tan sólo ya deseo hacer del más frondoso de los árboles mi trono, dominar el reino de mis ausencias observando desde las alturas como la crueldad de esta vida me borra de tu existencia, y no espero tras la muerte ninguna otra sentencia, pues muerta estoy en esta tierra desierta que se extiende desde mis pies a lo más alto de mi cabeza. Sorda y muda no oigo al trovador de esta triste canción… no hay melodía que acune este cuerpo roto: muerta estoy yo, como lo esta la pasada exaltación. El silencio, el olvido… deshechos todos los caminos, aquí tendida solo espero… marchitos todos mis sentidos.
ShineSock.

martes, agosto 08, 2006

LAS PALABRAS DESGASTADAS




Las palabras desgastadas, rasgadas y usadas pervierten el poder de la letra y conforman el mundo del caos. Caóticas las conjunciones que me alejan de tus labios o malditos los vocablos que me acercan a tu abismo; si eres malo para qué viniste, si lo soy yo por qué te acercaste, tu eres mi caos, quizá sea yo ese revoltijo sin sentido que destruye el tiempo y el camino. Confusos pensamientos que vuelan en el espacio infinito de mi mente, esquivando las altas torres de prejuicios y mentiras, habitadas por los seres que trajinan entre neuronas susurrándome actos de locura. Y en las noches eternas de ojos abiertos la enredadera del pasado me atrapa inhabilitando la movilidad de mi cuerpo inerte, y son las lagrimas que brotan de la cumbre quién rompen el hielo de mi ansiedad dejando mi corazón bombeando tan rápido como la crueldad que se va tejiendo a lo largo de los años, robándonos la inocencia inherente con la que llegamos a este globo de sin razón, ¡Ni pasado, ni futuro! No tiempo ni espacio, un millón de nos, no me borrarán de esta tierra. Navíos anclados en el océano del todo pues subí el escalón que me alejó de la nada y aquí se halla el secreto que planea silencioso por el campo de mis entrañas: labios cosidos con hilo de negra oscuridad. Si tú no me acunas no busques en mi la verdad.

Y lo mejor es que ya no espero, el reloj está parado y eso apacigua mi alma: quién dude de su existencia que lea en sus lagrimas y descubrirá donde anidan las respuestas.

ShineSock.

miércoles, agosto 02, 2006

Si me encuentro pensantiva, es porque te estoy buscando y ya no sé dónde mirar. Soy un hada, pero mi condición no me ayuda en lo referente a ti. Me pregunto si estás escondido o por el contrario simplemente estás dormido. Apesar de todo, sé que te veré y para entonces deseo que tengas por escrito la certeza de que siempre te amé. Desde poco tiempo después de nacer ya anhelaba tus brazos y tu sonrisa. También deseo tus enfados, tus disgustos y problemas, así como compartir mis tribulaciones contigo. Sí, soy el Hada de las Rosas Rojas, pero sin tí me falta un ala, como sigas tardando en aparecer me faltarán dos y así poco a poco, iré extinguiéndome en la invisibilidad del viento. Te quiero tanto que me impulsas a la vida, y no hay bosque en mi reino que supla tu ausencia. Millones de rosas acunan mi sueño, remolinos de dulce aroma se enredan en mi pelo, pero todo lo que quiero es dormir entre tus brazos.
Ven que te espero.

martes, agosto 01, 2006

Frascos de Esencia

I- Primera Parte

Mi madre siempre planchaba la ropa de cama con agua de lavanda. A veces usaba verbena, pero el olor es más intenso, y ella opinaba que la lavanda te ayuda a dormir profunda y plácidamente.
Mi madre, daba mucha importancia a cómo dormir correctamente, decía que el descanso y los sueños eran tan vitales para la vida, como la propia comida y que el instrumento que nos conducía hacia ese mundo onírico era la cama, por lo que había que cuidar cada detalle. Los sentidos aprecian, agradecen cada pequeño gesto dedicado a ellos, por eso el tacto de una sábana de hilo blanco, perfumada ligeramente de lavanda, bien planchada y perfectamente ajustada a una cama confortable, acompañada de una colcha rellena de suaves y esponjosas plumas puede resultar ser como el abrazo de un ser mágico, ligero y fresco que acunando cada fibra de tu piel, te conduce lenta y apaciblemente a la profundidad del sueño cada noche .

El día que mataron a mi madre, estaba guardando sus frascos de esencia en el cuarto de plancha, los cestos estaban llenos de la ropa recién doblada que aún contenían el calor mientras una nebulosa de dulces y agradables aromas se extendía por todo el cuarto.

Desde ese día, siempre he creído que la muerte huele a un remolino de lavanda y verbena, que la muerte llega cuando menos la espera nadie y que la muerte, siempre se lleva a los mejores, pues su único patrimonio son las vidas que roba a la propia vida, y cuanto más sorpresivas, más dulces e inocentes son esas vidas, más vencedora se siente sobre la vida misma.

Frascos de Esencia

II - Segunda parte.

Supe, desde ese día, que la muerte puede habitar dentro del cuerpo vivo de un hombre, de una mujer cualquiera e incluso dentro de un niño. Consigue alojarse allí, como un parásito y sin terminar de matar el corazón de esa persona, logra ir apagando la luz de su mirada, la luz de su espíritu convirtiéndoles en muertos vivos, o vivos muertos.

Las heridas mortales que rompieron el pecho de mi madre me dijeron en susurros que la muerte es etérea, es invisible e imprevisible y valiéndose de estos grandes poderes, muchas veces, posee la voluntad de quien le place nublando el conocimiento de su víctima y materializando así sus deseos más oscuros, y cuando así procede y gana la vida de un individuo usando la razón de otro ser semejante, goza de su victoria con extremo placer, retorciéndose triunfante, doblemente poderosa y heroica.

Cuando comencé a pintar, los rojos y granates de mi paleta siempre fueron la sangre espesa de mi madre, brotando de las hendiduras profundas que el frío metal abrieron en su cuerpo. El negro, sus cabellos rodeando su rostro de luna, como una corona de picos infinitos que parecían querer huir de aquella muerte tan deshonesta e injusta. Si mi pincel topaba con los ocres, veía la suave luz de un sol tardío que atravesaba meloso y lánguido las cortinas del cuarto de plancha acariciando su cuerpo devastado por la muerte y la atrocidad. Lo mismo me ocurría con el rosa de sus labios, el blanco de toda su piel, con el violeta de sus venas que se percibían perfectamente en sus muñecas finas, como de cristal. Los verdes, al observarles en mi lienzo, me cantaban la canción de que la esperanza esquivó nuestras vidas, y el gris me llenó la mente, pues así se volvió mi vida al ver el cuerpo inerte y frío de mi madre dulce, cálida y sonriente. Y dejé de pintar. El dolor que me acribillaba al contemplar esas obras era insoportable, ciclones de locura llenaban mis noches eternas, la angustia me cubría como un manto sin fin y entonces supe, que la muerte, había entrado dentro de mí, entró de un golpe el mismo día que mataron a mi madre.


Me perdí en un mundo de por qués, me perdí entre interrogantes, me perdí en pensamientos estériles y áridos. Nada crecía en mí, no podía avanzar… abandonado a la desidia dejé que ella tomara las riendas de mi ser. Arrastrado por una corriente de fatalidad me sentí rendido ante el óbito oscuro que había ganado todas las batallas.
Pero un día de mañana plácida y sol radiante, un día rescatado de este mundo tribal y absurdo me respondí. Mi boca sellada por el espanto, mi corazón cubierto de moho, mis puños prietos, mi traquea cerrada, mi alma entumecida, mi vida que era reino devastado por la muerte se sublevó y mirando hacia atrás en los ojos abiertos de mi madre muerta, leí la respuesta escrita desde hace tantos años que paciente esperaba ser leída. Si siempre lo supe, sin querer saberlo no era mi culpa. Ya no podía vencer, pues los años perdidos hablaban de una vida derrochada, pero el nudo inmenso de una existencia encarcelada fue deshecho con el valor reunido en cada fragmento de minuto de cientos de días enteros, que pasaron sobre mi cuerpo como el agua que acaricia todas las orillas: ¿Por qué la mataste papá?
Mecido por una nana eterna con aroma a lavanda y Verbena…




ShineSock.