martes, julio 31, 2007

L A M U E R T E

Tengo necesidad de hablar de ello.

Realmente la muerte es algo que de una manera soslayada siempre está exteriorizándome de un modo u otro. A veces un pensamiento fugaz cruza mi vida, instante en el que soy consciente de que tarde o temprano dejaré de existir, dejaré de respirar y seré enterrada, depositada bajo una montaña de tierra, como suspendida en un mundo subterráneo donde la soledad y la putrefacción reinan de manera casi dictatorial. ¿Cómo luchar ante estos momentos de locura asfixiante?

La muerte llegó cuando tenía 8 años y se llevó a mi padre. Luego regreso para arrebatarme a mi perro, el ser al que probablemente más he querido y ahora ha vuelto para llevarse a mi tío. Sí ya sé como suena... ya sé que pensáis...un tío... arroz con pollo. Pero él, era alguien especial. Especialmente bueno. Como un perro con piernas, con eso lo digo todo. Fiel, honesto, vital, amoroso, luchador, comprensivo, gracioso, bueno... bueno... muy bueno. Se supone que la bondad es etérea, se siente pero no se ve ¿no? pues es mentira. La bondad se veía con una claridad cristalina en sus ojos y ante todo en sus manos.
Cuándo mi padre murió, fue él quien me lo dijo. Él me enseñó a comer sardinas asada, alrededor de una fogata. Me llevó al monte a dar largos paseos. Me enredó la cabeza con sus explicaciones y teorías sobre el tiempo, la política, la tecnología... Me cantaba, cantaba fatal xD, me consolaba. Me quería.
El día que murió mi interior se desplomó, y lo sentí así. Una caída interminable de algo que se derrumbó en mis entrañas. Me caí al suelo, y me quedé allí acurrucada masticando un dolor tan grande, una tristeza tan honda que parecía no terminar nunca.
Cuándo le vi, en su ataúd, vestido como para una fiesta, rodeado de flores, otro desplome interno me sacudió. Pude besarle y acariciar sus manos de bondad. Estaba frío, olía extrañamente a nada. El aroma de las flores camuflaba la ausencia de vida. Pusimos entre sus manos una gran foto con todos nosotros, para que fuera bien acompañado. Eternamente abrazado a cada uno de nosotros. Y allí le metieron. En la misma tumba que a mi padre. A muchos metros del suelo, sepultado. Súbdito sin remedio del silencio.
Ahora me queda entre las manos su reloj... su reloj festina que tanta admiración despertó en él. Su magnífico reloj que cuidaba, mimaba, miraba y elogiaba cada día de su vida. Me impresionó ver como la maquina cuenta tiempo sigue funcionando como si nada hubiera pasado, y sin embargo su dueño se paró sin remedio.

- No dejes que nunca se pare, por favor.

Esa fue la petición de su hija cuando me lo dio. Y puede estar segura, que nunca dejará de funcionar ese festina de correa de piel.
No tuve padre, ni abuelos, ni primos... pero mi tío, mi querido tío siempre estuvo conmigo. Y jamás volveré a verle. Nunca más podre achucharle, nunca más nunca nunca más. Y qué vacías suenan todos los lamentos y consuelos.
El último día que le vi, fue el 07 /07/07 mi cumpleaños hicimos una fiesta grande y bonita, en el jardín de casa, lo último que le dije fue:

-Tío, me voy con mis amigos a dar una vuelta.
-Ah muy bien, muy bien! me contestó
-Te quiero tiíto

Le planté un beso enorme, pero muy pequeño para ser mi último y eterno beso.
Si yo lo hubiera sabido...

La muerte. La muerte no me da miedo, supongo que es la soledad. La soledad definitiva y sin remedio. La soledad impuesta y eterna.

Que tonta soy... La soledad mortífera es irremediable y no hiriente, es lo que debe ser pero la soledad traicionera, la decepción que te regalan los que supuestamente te querían, es el verdadero dolor que amorata y te destroza un poco más, esas son las auténticas arrugas.
Todo se te rompe por dentro y necesitas el amor de quién dijo quererte pero todo lo que encuentras es indiferencia... eso es lo que duele. Lo que a mí me duele, porque soy confiada y leal.

Pero de todas formas la vida es un viaje para vivirle al cien por cien, como una ropa que se usa... sufre jirones, desgaste y decoloración. No sirve de nada llegar con la vida intacta a la tumba, hay que usarla, gastarla... con las cosas buenas y malas.

El camino hacia la muerte es inexorable. La muerte. Pero ahora estoy viva.
Te querré siempre y tu energía siempre estará conmigo, al igual que tu recuerdo,tu ejemplo, tus besos...