
Qué triste sería tener amnesia y no recordar tus besos de dulce pasión, qué triste sería abrir los ojos y tener frío el corazón. Engarzar los brillantes de mi memoria en un collar eterno sería lo mejor, pero no soy dueña del destino y me someto a la voluntad de un Dios desconocido. Los palacios del olvido recorro con mi cuerpo desnudo, vacío del calor líquido de tu amor invadido. Tan sólo ya deseo hacer del más frondoso de los árboles mi trono, dominar el reino de mis ausencias observando desde las alturas como la crueldad de esta vida me borra de tu existencia, y no espero tras la muerte ninguna otra sentencia, pues muerta estoy en esta tierra desierta que se extiende desde mis pies a lo más alto de mi cabeza. Sorda y muda no oigo al trovador de esta triste canción… no hay melodía que acune este cuerpo roto: muerta estoy yo, como lo esta la pasada exaltación. El silencio, el olvido… deshechos todos los caminos, aquí tendida solo espero… marchitos todos mis sentidos.
ShineSock.


1 comentario:
me gusta como escribes.
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